Sonó el despertador y, una vez más, la fantasía se desdibujó en el horizonte. Era jueves. Las 07:30 h. Ella abrió los ojos y buscó en su mesita de noche las gafas. Las encontró. Se las puso. Aún así no consiguió ver con nitidez todos los objetos. No tenía tiempo para reparar en ello. Los niños, el desayuno, el cole, la hora de llegada a la oficina…