Tú eres
el sentido de mi vida, el algodón en el que me relajo, el reflejo de lo que
quiero convertirme. Tú eres el hogar al que regreso, la que pintas una sonrisa
en mi cara y la que consigues hacerme ver nuevos horizontes. Tú eres la madre
que escuchas y la amiga que aconseja y abraza. Tú eres el timón de este barco y
el destino al que siempre quiero llegar. Tú eres las manos, los pies, los
labios, los oídos. Tú lo eres todo y nunca existirá tiempo suficiente ni gesto
grande para agradecértelo.