Una noche más en vela recordando recuerdos, trayendo al presente las fotos en blanco y negro, imágenes de niñez que reconfortan el alma cuando las arrugas ya se van haciendo hueco en nuestra piel. Y es que hay momentos en los que se puede volver a ser niño con sólo cerrar los ojos y dejarse llevar. Ahora tengo 7 y el termómetro marca 40.
