Él nada entre los pliegues de su piel, la observa con toda
su atención, se pierde entre las notas de su voz. Ella le acaricia el pelo y la
cara con una ternura indescriptible, sonríe y se siente afortunada de tenerlo
entre sus brazos. El mundo se para cada vez que se ven. Esa relación tan
especial existe desde el origen de todo.